Datos que debes conocer sobre la Constitución Dogmática Dei Verbum

 La Constitución Dogmática Dei Verbum es uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II. En ella, la Iglesia explica cómo Dios se revela, cómo habla al ser humano y por qué la Palabra de Dios es esencial para la vida cristiana.

Dei Verbum parte de una convicción central: Dios quiere comunicarse con el hombre. La Revelación no nace del esfuerzo humano, sino de la iniciativa libre y amorosa de Dios, que sale al encuentro y se da a conocer.

Dios no se revela como una idea abstracta, sino como un amigo, estableciendo una relación viva y personal. Esta Revelación se realiza mediante hechos y palabras inseparablemente unidos, culminando plenamente en Jesucristo, el Verbo hecho carne, en quien Dios lo ha dicho todo.

La Constitución enseña con claridad que no habrá nuevas revelaciones públicas después de Cristo. Las revelaciones privadas pueden ayudar a vivir la fe, pero no añaden nada esencial al depósito revelado.

La Revelación exige una respuesta: la obediencia de la fe, que no es solo aceptar verdades, sino confiarse totalmente a Dios. Al mismo tiempo, la Iglesia afirma que la razón humana puede conocer a Dios, aunque la Revelación permite un conocimiento más profundo y seguro.

Dei Verbum enseña que la Revelación se transmite por la Sagrada Escritura y la Tradición, íntimamente unidas, y que el Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio.

La Biblia es verdaderamente Palabra de Dios, escrita por autores humanos inspirados por el Espíritu Santo, y debe leerse considerando géneros literarios, contexto y unidad de toda la Escritura. El Antiguo y el Nuevo Testamento forman una sola historia de salvación que converge en Cristo.

Dei Verbum nos recuerda que la fe cristiana no es solo doctrina, sino diálogo vivo con Dios. Cuando escuchamos la Palabra, es Dios mismo quien nos habla hoy, ilumina nuestra vida y nos invita a una relación más profunda con Él.

La Palabra de Dios no es un libro del pasado, sino una voz viva que guía a la Iglesia y a cada creyente en el presente.

Frase destacada:
“El desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo”.