El cariño por las mascotas ha crecido notablemente en las últimas décadas, especialmente en contextos marcados por la soledad y el debilitamiento de los vínculos humanos. Este fenómeno suscita preguntas legítimas entre muchos fieles: ¿los animales van al cielo?, ¿puede celebrarse un funeral católico para una mascota?, ¿cómo acompaña la Iglesia estas situaciones con verdad y caridad?
La celebración de San Antonio Abad, patrono de los animales, recuerda la antigua tradición de bendecir a las mascotas como criaturas de Dios. Sin embargo, esta práctica ha llevado a algunos a plantear si también sería posible un funeral católico cuando una mascota muere.