Coro de Radio Nacional de España- Polifonia de Semana Santa (1961)
Conjunto Cuncumen - Villancicos Chilenos (1959)
Capilla Clásica Polifónica del FAD - Villancicos (1958)
The Small One (1978) Pequeño - Corto (Doblaje Original) LT (A) CAR (RG)
¿Cómo evitar la “paganización” de la Navidad
Cada año, la Navidad corre el riesgo de diluir su sentido más profundo entre decoraciones, consumismo y tradiciones que poco tienen que ver con el nacimiento de Cristo. Frente a este fenómeno, el P. Fernando Barrios, sacerdote jesuita, advierte sobre la creciente “paganización” de la Navidad y propone volver al centro de la celebración cristiana.
Según el P. Barrios, la paganización de la Navidad se manifiesta cuando los símbolos propios de esta solemnidad cristiana son reemplazados por elementos puramente comerciales o estacionales, sin referencia alguna al Niño Jesús, a la Virgen María, a San José ni al acontecimiento de Belén.
¿Cómo nació la tradición del nacimiento en Navidad?
El nacimiento o portal de Belén es uno de los signos más entrañables y universales de la Navidad cristiana. Presente en hogares, iglesias, escuelas e incluso espacios públicos, esta tradición no surgió de manera espontánea, sino que tiene un origen histórico y espiritual muy concreto dentro de la Iglesia.
¿Es correcta la fecha en la que celebramos Navidad?
¿Nació Jesús realmente un 25 de diciembre? Aunque los Evangelios no mencionan una fecha exacta y las primeras comunidades cristianas celebraban el nacimiento en meses tan variados como marzo o mayo, hoy el mundo entero se detiene en diciembre. ¿Fue una elección política para "tapar" una fiesta pagana o hay bases históricas y bíblicas que sostienen esta fecha? Hoy analizamos las teorías que intentan resolver el misterio del calendario sagrado.
¿Los católicos romanos celebran un “ayuno de Navidad?
Hoy vamos a descubrir una tradición poco conocida dentro del cristianismo: el ayuno de Navidad. Sí, aunque parezca sorprendente, durante siglos este tiempo previo al nacimiento de Jesús no solo fue un periodo de espera alegre, sino también un tiempo de penitencia y preparación profunda. ¿Cómo se vivía? ¿Quiénes lo siguen practicando? Y sobre todo… ¿qué significado espiritual tiene hoy para nosotros? Vamos a desmenuzarlo.
Mientras que la mayoría de los católicos romanos conocen muy bien las normas de ayuno de Cuaresma, pocos saben que el Adviento también fue históricamente un tiempo de ayuno. Y no solo en el Oriente cristiano, sino también en la Iglesia latina.
El ayuno en las Iglesias orientales
Desde el siglo VIII, los cristianos orientales intensificaron su preparación para la Navidad siguiendo una máxima antigua: “ayuna antes de festejar”.
Inspirándose en los 40 días de Jesús en el desierto, comenzaron un ayuno de 40 días, desde el 15 de noviembre hasta el 24 de diciembre.
Este periodo incluye incluso los domingos, y es conocido también como el Ayuno de Felipe, pues comienza justo después de la fiesta del apóstol.
Las normas varían según cada tradición oriental, pero en general implican abstenerse de:
carne
lácteos
pescado
vino
aceite
Todo con la idea de “abrir espacio” interior para la llegada del Señor.
La versión occidental: la Cuaresma de San Martín
Lo curioso es que los católicos romanos también tuvieron una práctica parecida: la Cuaresma de San Martín, que comenzaba el 11 de noviembre.
No se ayunaba todos los días, sino solo los lunes, miércoles y viernes, con un rigor semejante al del Miércoles de Ceniza o el Viernes Santo.
Incluso existió un tiempo en el que los cristianos latinos no comían carne desde San Martín hasta Navidad, del mismo modo que antiguamente ocurría en la Cuaresma.
Sin embargo, estas normas fueron desapareciendo poco a poco. Para el siglo XX prácticamente ya solo se mantenía la abstinencia de los viernes.
¿Y hoy?
Actualmente, los católicos romanos no están obligados a ayunar en Adviento, pero algunos han comenzado a redescubrir esta tradición. Ven en ella una oportunidad para preparar el corazón mediante la sobriedad, la oración y el sacrificio moderado, de manera que la fiesta del nacimiento de Jesús se viva con mayor profundidad.
En un mundo saturado de prisas, consumo, ruido y anticipación de la Navidad desde octubre, recuperar incluso un pequeño gesto penitencial puede ser un acto profundamente contracultural… y profundamente cristiano.
El ayuno, en cualquiera de sus formas, nos recuerda que la alegría verdadera surge de un corazón preparado, abierto, humilde y disponible.
Tal vez no estemos llamados a revivir un ayuno estricto, pero sí a hacernos una pregunta esencial:
¿Qué puedo ofrecer o dejar para preparar mejor mi interior para Cristo?
Gracias por acompañarme en este recorrido por una tradición hermosa y olvidada. Que este Adviento sea un tiempo para hacer espacio, para ordenar el corazón y para esperar con esperanza viva.
“Antes de celebrar la llegada de Cristo, prepara tu corazón: el ayuno también es una forma de esperanza.”




