¿Alguna vez escuchaste decir que “la Virgen hizo un milagro”? ?
Esa frase es muy común entre los fieles, pero ¿qué significa realmente?
En Paraguay, un obispo acaba de recordar una verdad esencial de nuestra fe: la Virgen María no hace milagros, los hace Dios.
Hoy en Católicos, algo que saber, profundizamos en esta enseñanza que, lejos de disminuir a María, nos ayuda a comprender mejor su papel único como Madre e intercesora.
El obispo Mons. Celestino Ocampos, de la diócesis de Carapeguá, explicó recientemente que “la Virgen María y los santos no hacen milagros, los hace Dios”.
Sus palabras surgieron tras la publicación del documento Mater populi fidelis del Vaticano, que pide evitar el uso del título de “Corredentora” para referirse a la Virgen, con el fin de mantener clara su relación subordinada a Cristo en la obra de la redención.
Mons. Ocampos aclaró que María tiene un papel muy especial en la vida cristiana, pero no redime ni obra milagros por sí misma:
“Va a seguir siendo siempre madre, discípula, madre de la Iglesia, pero no redentora, porque el único redentor es Jesús”, afirmó.
El obispo señaló que en la religiosidad popular muchas veces se exageran los atributos de la Virgen:
“La gente tiene una admiración muy grande hacia la Virgen, pero a veces se exagera”, comentó.
Recordó que todo milagro proviene de Dios, aunque María interceda con amor de madre. Su papel es de mediadora, no de fuente del poder divino:
“Como mediadora tiene mucho que ver, pero los milagros los hace Dios”.
Estas palabras buscan aclarar posibles confusiones y recordar el equilibrio que enseña la Iglesia:
María intercede, acompaña, consuela… pero no reemplaza a su Hijo.
El sacerdote P. Rubén Ojeda, rector de la Basílica Santuario de Caacupé, también explicó que el título de Corredentora no es un dogma, sino una opinión teológica.
Los dogmas marianos definidos por la Iglesia son cuatro:
1. La Inmaculada Concepción,
2. La Maternidad divina,
3. La Virginidad perpetua, y
4. La Asunción al cielo en cuerpo y alma.
“Corredentora no es un dogma que deba creerse, sino un tema abierto a la reflexión”, señaló el P. Ojeda.
Tanto el obispo como el sacerdote coincidieron en que el corazón del mensaje cristiano sigue siendo el mismo:
“El único Redentor y Mediador que salva a la humanidad es nuestro Señor Jesucristo.”
Las palabras de Mons. Ocampos no restan amor ni honor a la Virgen María.
Al contrario, ponen en su justo lugar su grandeza: una grandeza que nace de su humildad, de su “sí” total a Dios.
María no hace milagros, pero Dios obra maravillas a través de su intercesión.
Ella no compite con su Hijo; lo señala siempre como el centro de todo.
Recordar esto no nos aleja de María, sino que nos acerca más a Jesús.
Que la Virgen María, madre y modelo de fe, nos enseñe siempre a mirar hacia su Hijo, el único que salva, el único que hace milagros.
“María no es la fuente del milagro, sino el camino por el que Dios derrama su gracia.”