¿Cómo se originó la tradición de la Rosca de Reyes

Cada 6 de enero, millones de familias comparten la Rosca de Reyes sin detenerse siempre a pensar en su profundo significado cristiano. Esta tradición, ligada a la fiesta de la Epifanía del Señor, hunde sus raíces en Europa y fue enriquecida con un simbolismo especial al llegar a América.

El P. José de Jesús Aguilar Valdés explica que el origen de la Rosca de Reyes se encuentra en diversas tradiciones europeas donde los pasteles formaban parte central de las celebraciones navideñas. Ejemplos como el panettone en Italia o los pasteles festivos en Francia, Bélgica y España muestran cómo el pan dulce acompañaba estas fechas.

En Francia, durante el siglo XVI, se popularizó un pastel con una semilla o almendra escondida. Quien la encontraba debía asumir un compromiso o preparar una fiesta, lo que llevó a sustituir la semilla por objetos no comestibles, como anillos o pequeñas figuras. Más adelante, se incorporó la imagen del Niño Jesús.

En España, el pan adquirió forma de corona, ofrecida simbólicamente al Niño Dios como reconocimiento de Cristo como Rey de Reyes. Las frutas cristalizadas representan las joyas de esa corona real. Con el tiempo, la forma circular se adaptó a hornos más grandes, dando lugar a la rosca ovalada que hoy conocemos.

Al llegar a México, los misioneros incorporaron esta tradición a la celebración del 6 de enero. Allí, la figura del Niño escondido tomó un nuevo sentido: recordar cómo María y José protegieron al Niño Jesús de la persecución de Herodes. Encontrar al Niño en la rosca se convirtió en un signo de generosidad y compromiso, que culmina en la tradicional convivencia del Día de la Candelaria.

Más allá del sabor y la convivencia, la Rosca de Reyes es un recordatorio catequético: Cristo se manifiesta al mundo como Rey, y quien lo acoge en su vida está llamado a compartir, servir y abrir su corazón a los demás.

La Rosca de Reyes no es solo una costumbre cultural, sino una expresión viva de fe que une historia, simbolismo y comunidad alrededor del Niño Dios.


Compartir la Rosca es celebrar que Cristo se manifiesta y nos invita a la generosidad.