Los Domingos de Adviento: Un Camino hacia la Navidad

Cada año, el Adviento nos abre una puerta: la de la espera, la de la esperanza, la de un Dios que llega.
Hoy vamos a recorrer juntos los elementos esenciales del Adviento 2025: sus fechas, sus colores, sus etapas espirituales y lo que la Iglesia nos propone vivir mientras nos acercamos a la Navidad.
Un tiempo breve este año… pero profundo. Un tiempo para encender no sólo velas, sino también el corazón.

1. Cuándo comienza y cómo se vive el Adviento 2025

En 2025, el Primer Domingo de Adviento cae el 30 de noviembre, coincidiendo con San Andrés Apóstol.
Este tiempo comienza en la tarde del sábado 29 y concluye con las primeras vísperas del 25 de diciembre.
Dura tres semanas y cuatro días porque la Navidad llega un miércoles, adelantando el cierre del Adviento.
Además, este año se une a los últimos días del Gran Jubileo 2025, que culminará el 6 de enero, cuando el Papa León XIV cierre la Puerta Santa.

2. Colores y velas: el lenguaje silencioso del Adviento

El color del Adviento es el morado, símbolo de penitencia, sobriedad y conversión.
El signo más visible es la Corona de Adviento:

30 de noviembre: primera vela morada

7 de diciembre: segunda vela morada

14 de diciembre: vela rosa (Domingo de Gaudete: “Alégrense”)

21 de diciembre: cuarta vela morada

Cada luz encendida marca un paso más hacia el encuentro con Cristo.

3. Dos etapas, una misma esperanza

El Adviento tiene dos movimientos espirituales:

Del 30 de noviembre al 16 de diciembre: la Iglesia nos invita a mirar la segunda venida de Cristo, el final de los tiempos.

Del 17 al 24 de diciembre: la mirada se vuelve inmediata, intensa: la preparación para el nacimiento de Jesús.

Las lecturas dominicales recorren temas esenciales:
la venida final del Señor, la predicación de Juan Bautista, las profecías de Isaías y los relatos previos al nacimiento.

4. Normas litúrgicas y espíritu del tiempo

Durante los domingos de Adviento:

No se celebran Misas de difuntos ni memorias de santos.

Las bodas pueden celebrarse, pero con un tono sobrio.

Los altares se adornan con discreción.

Los instrumentos se usan con moderación.

No se canta el Gloria, excepto el 8 de diciembre y el 12 de diciembre.

Todo nos invita a un clima de espera humilde, sobria y llena de luz interior.

El Adviento es un tiempo breve, pero poderoso.
Un tiempo en el que Dios nos enseña a esperar, a no correr, a preparar el corazón con el silencio, la conversión y la alegría serena de quien sabe que algo grande está por llegar.
Es el recordatorio de que Cristo viene… y viene cada día, si lo dejamos entrar.


Gracias por acompañarnos en este recorrido por el Adviento 2025.
Que este tiempo nos encuentre atentos, despiertos y con el corazón encendido.


“El Adviento es el arte de esperar a Dios con el corazón que ya empieza a iluminarse.”