En distintos países de América Latina comenzó a visibilizarse el fenómeno de los therians: jóvenes que afirman identificarse internamente como animales y adoptan símbolos externos —máscaras, colas, desplazamiento en cuatro patas— como expresión de esa autopercepción.
¿Se trata de una moda pasajera, una forma de pertenencia grupal o un síntoma de una crisis de identidad más profunda?
Pero, ¿Qué es un “therian”?
El término proviene de theriotype: la especie animal con la que la persona dice identificarse a nivel psicológico o espiritual.
Aunque el fenómeno ganó notoriedad en Argentina, ya tiene presencia en otros países de la región, impulsado principalmente por redes sociales y microculturas digitales.
Y ¿que dice la Iglesia?
El Cardenal Fernando Chomali interpretó el fenómeno como:
Un desencanto con lo humano.
Un “grito desesperado” de afecto y consideración.
Una búsqueda de pertenencia y sentido.
Desde esta perspectiva, el problema no es meramente conductual, sino existencial: falta de proyecto de vida, ausencia de ideales grandes y debilitamiento del sentido de trascendencia.
El cardenal subrayó que, mientras no haya daño a terceros, forma parte de la libertad personal, pero llamó a los adultos a asumir responsabilidad formativa.
El psicólogo Iñaki Bou explicó que la adolescencia es, por definición, una etapa de exploración identitaria.
En esta fase:
Se produce una toma de distancia simbólica de la familia.
Se experimenta con grupos de pertenencia.
La identidad se percibe como algo autoconstruido.
El fenómeno therian se inscribe en un contexto cultural más amplio donde la subjetividad se convierte en criterio normativo, debilitando referencias estables como familia, comunidad y tradición.
Todo esto apunta a una Crisis de referencias y subjetivismo
Los especialistas señalan una tendencia contemporánea:
Identidad concebida como completamente autodeterminada.
Dilución de límites.
Búsqueda constante de validación externa.
No necesariamente se trata de un trastorno clínico. La recomendación profesional es evitar la patologización automática y optar por una escucha profunda antes de emitir juicios.
A esto ¿que deben hacer los adultos?
Proyectos como Theo App y La Puerta de al Lado, insisten en que el fenómeno revela una pregunta más amplia: ¿quién está respondiendo las dudas existenciales de los jóvenes?
Sugieren a los padres:
Supervisar contenidos digitales.
Identificar referentes culturales.
Escuchar sin ridiculizar.
Reafirmar identidad con firmeza y afecto.
El mensaje central: cercanía antes que confrontación.
El fenómeno therian no puede analizarse solo como extravagancia estética. Refleja tensiones contemporáneas sobre identidad, pertenencia y verdad.
Para algunos es entretenimiento o moda; para otros, un síntoma de vacío existencial. En cualquier caso, interpela a familias, instituciones y comunidades a repensar cómo acompañan procesos de construcción identitaria.
La crisis no necesariamente es derrota: puede ser oportunidad de reconstrucción.
Más que preguntarnos por la máscara, conviene preguntarnos por la herida que podría estar debajo.
Recuerda:
Cuando la identidad se vuelve frágil, la pertenencia se vuelve urgente.