¿Cuál es la postura de la Iglesia Católica respecto a las vacunas?

Los recientes brotes de sarampión en instituciones católicas de Estados Unidos han reactivado el debate sobre las vacunas entre fieles y autoridades sanitarias. La pregunta central es clara: ¿cuál es exactamente la postura de la Iglesia Católica respecto a la vacunación?

1️⃣ Contexto reciente: brotes de sarampión

Se registraron casos en la Universidad Católica Ave María y en lugares vinculados a la Iglesia en Washington D.C., incluida la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción y la Universidad Católica de América.

Las autoridades sanitarias recomendaron mantener actualizada la vacunación, especialmente la triple vírica (MMR), ante el aumento de casos.

2️⃣ Principio general: la Iglesia recomienda la vacunación

El Magisterio no ha condenado la inmunización. Por el contrario, durante más de dos siglos ha promovido su uso como medio eficaz para prevenir enfermedades graves.

Las vacunas son consideradas una herramienta legítima para proteger la salud individual y el bien común, especialmente cuando se trata de enfermedades altamente contagiosas como el sarampión.

3️⃣ El problema moral: líneas celulares derivadas de abortos

Algunas vacunas fueron desarrolladas utilizando líneas celulares provenientes de abortos ocurridos hace décadas. Esto ha generado preocupación moral entre católicos provida.

La Iglesia ha enseñado que:

    Se debe preferir siempre vacunas éticamente irreprochables cuando estén disponibles.

    Si no existe alternativa y hay una necesidad grave (por ejemplo, riesgo sanitario significativo), puede ser moralmente lícito utilizar vacunas con conexión remota y material con abortos pasados.

    Los fieles deben seguir exigiendo el desarrollo de alternativas éticas.

Aquí se aplica el principio clásico de cooperación material remota con el mal: la conexión es indirecta y distante en el tiempo.

4️⃣ Conciencia individual y bien común

La Iglesia defiende:

    El derecho al discernimiento en conciencia.

    La obligación moral de considerar el bien común.

La decisión final corresponde a la persona, pero debe estar informada por:

    Datos científicos confiables.

    Evaluación prudente de riesgos y beneficios.

    Consideración de terceros vulnerables (niños, ancianos, inmunodeprimidos).

No se trata de una postura ideológica (“antivacunas” vs. “pro-vacunas”), sino de una ética de la prudencia.

5️⃣ Enfoque virtuoso

Desde la tradición moral católica, la clave es la virtud de la prudencia:

    Evitar decisiones movidas solo por miedo.

    No aceptar respuestas simplistas.

    Evaluar circunstancias personales (edad, salud, entorno).

    Considerar obligaciones legales (escuela, trabajo, viajes).

Además, existen responsabilidades éticas complementarias:

    Los profesionales sanitarios deben garantizar consentimiento informado.

    Gobiernos y farmacéuticas deben asegurar seguridad y transparencia.

    Instituciones educativas deben aplicar normas justas.

La postura de la Iglesia no es absolutista ni simplista. Combina tres principios:

1.   Promoción de la salud pública.

2.   Defensa de la conciencia individual.

3.   Exigencia de producción ética de vacunas.

El eje moral no es la ideología, sino el equilibrio entre libertad responsable y bien común.

La Iglesia no impone una respuesta uniforme, pero sí exige una decisión prudente y moralmente informada.

Frase destacada:
La vacunación, para la Iglesia, no es una bandera ideológica, sino una cuestión de prudencia, conciencia y bien común.