TEMA: LA ORACION
OBJETIVO: Valorar la oración como necesidad vital para fomentarla en nuestra vida
personal como auténticos discípulos de Cristo
1.- ¿Orar es leer formulas ya hechas?
2.- Orar es hablar con Dios; pero ¿nos escucha?
3.- Orar es hacerle peticiones solamente?
4.- ¿Qué es para ti la oración?
Algunos nos quejamos de no saber orar porque no sabemos improvisar largas oraciones como lo hacen otros. Pero en realidad estamos equivocados porque la oración no depende de muchas palabras aún peor si solo se recitan con precipitación y sin devoción como una ametralladora de palabras que nadie entiende.
Para algunos la oración es una lista de peticiones que le presentamos a Dios, casi como si Él fuera un genio en la lampara mágica que está listo para conceder todos nuestros deseos.
Una manera muy sencilla que utiliza la catequesis para niños explica que, la oración es platicar con Dios y es una definición valida pero ahora nosotros vamos a profundizar un poco más respecto a la definición.
I.- DEFINIR LA PALABRA “ORACIÓN”.
Es realmente atrevido y que lo que digamos será siempre un intento aproximado. Y es que la oración no pertenece al terreno de las ideas, sino al de la experiencia. Por ejemplo, yo podre decir que me gusta nadar solo porque veo que los demás lo disfrutan o porque me gusta la definición de “nadar” eso solo sería desde las ideas, por el contrario, podré decir con veracidad que me gusta nadar hasta que yo mismo me meta al agua y experimente lo que pasa en mi cuerpo cuando entre al contacto con el agua. Así la oración, es contacto real, experiencia personal y gratuita de un Dios que se nos regala y gusta de comunicarse con nosotros.
La oración no es solo pedir para obtener algo de Dios o para ser más buenos, sino que es un dialogo permanente con Dios, que nos permite realizar y vivir nuestra vocación fundamental de hombres.
1Tes 5,17 “Oren en todo momento”
Orar es toda forma de acordarnos de Dios. Cuando pensamos en Él, en su inmensidad, en su poder..., estamos orando. Cuando pedimos ayuda a Dios porque estamos afligidos, necesitados, oprimidos..., estamos orando. Cuando le damos gracias por la salud restablecida, por la lluvia, por el sol..., estamos orando. Cuando repetimos, con atención, el padrenuestro o el ave maría, estamos orando. Es fácil hablar con Dios. Somos hijos suyos y, por naturaleza, nos dirigimos hacia Él.
DEFINICIÓN DE ORACIÓN SAN JUANPABLO II Y EL CATECISMO DE LA IGLESIA
• La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios… La oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento de humildad y reconocimiento, una actitud de confianza y de abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor. La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor. (JUAN PABLO II, Aloc. 14-III-1979)
• El Catecismo de la Iglesia Católica nos explica en síntesis que «La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» (CEC 2590), es decir, pedirle lo que es bueno para nuestra alma y nuestra salvación.
ORAR ES LA ACCION DE DIOS EN NOSOTROS
Quien ora, se deja transformar por el Espíritu Santo e inclina su corazón para comprender y gustar las cosas de Dios. Vee, siente, juzga y ama como Jesús.
ORAR ES RELACIÓN PERSONAL
La oración ante todo es una relación personal con “Alguien” y ese alguien para los cristianos católicos es la Santísima Trinidad.
“La oración cristiana es relación personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con Espíritu Santo que habita es sus corazones (CCEC 535)
ORAR ES AMAR
Cuando se ama a alguien se disfruta de la presencia, se le dedica el mayor tiempo posible para estar con él o ella, se le presta mucha atención y mucho inertes a la charla, por lo tanto, una Santa dirá: “Es tratar a solas con quien sabemos que nos ama”. (Santa Teresa). Por el amor, la oración se pone al alcance de todos: “No todos son hábiles para pensar, pero si todos lo son para amar”
“El amor es la fuente de la oración: quien saca el agua de ella alcanza la cumbre de la oración” (Cf CEC 2658)
ORAR ES QUERER ESTAR EN BUENA COMPAÑÍA
A veces nos justificamos en “NO” orar porque no sabemos cómo o porque no sentimos la presencia de Dios. Santa Teresa de Ávila es sencilla en decirnos: “Orar es querer estar en tan buena compañía como la de Dios (hora Santa, visitas al santísimo). Basta “querer estar”, Dios se encargará del resto. Por eso no hay que darles toda la importancia a los desánimos o el decir no siento nada cuando oro, porque ello no impide la realización de la oración.
II.- NECESIDAD DE LA ORACIÓN
El hombre fue creado para vivir unido a Dios y para dialogar con él, lo que hace posible realizar esta noble vocación es la Oración.
Aunque nos resulte trabajoso en los comienzos, es necesario hablar diariamente con Dios. Quien no reza se asemeja a la persona que hace esfuerzos por dejar de respirar: busca la muerte. La oración es para el alma como la respiración para la vida del cuerpo.
III.- TIPOS DE ORACIÓN
Aunque existen diversas formas de oración ninguna forma de orar es mejor que otra, cada una responde a las circunstancias en la que nos encontramos y si las hacemos desde el corazón, estamos en camino de ser verdaderos “orantes” siempre deseos de dialogar con Dios.
a).- ORACION DE ADORACIÓN
Jesús ante la tentación de adorar a satanás responde “Adorarás al Señor tu Dios y a Él solo servirás” Mt 4,10). Un gesto muy significativo de adorar a Dios es arrodillarnos ante Él en la consagración en Misa o en una visita al santísimo. En la adoración se muestra la verdadera relación entre Dios y el hombre: él es grande y nosotros somos pequeños.
b).- ORACION DE PETICIÓN
Dios, que nos conoce completamente, sabe lo que necesitamos. Sin embargo, quiere que “pidamos”: que en las necesidades de nuestra vida nos dirijamos a Él, le gritemos, le supliquemos, nos quejemos, le llamemos. (Lc 18,1-8)
La razón por la que debemos pedir es por nuestro interés. Quien no pide y no quiere pedir, se encierra en sí mismo. Sólo el hombre que pide, se abre y se dirige al origen de todo bien. De este modo la oración de petición coloca al hombre en la relación correcta con Dios, que respeta nuestra libertad.
c).- ORACION DE INTERCESIÓN
Del mismo modo que Abraham intercedió a favor de los habitantes de Sodoma, así como Jesús oró por sus discípulos, y como las primeras comunidades no sólo buscaban su interés “sino todos, el interés de los demás” (Fil 2,4), igualmente los cristianos piden siempre por todos; por las personas que no conocen e incluso por sus enemigos. En la intercesión, el que hora busca “no su propio interés sino el de los demás” hasta rogar por los que hacen mal, recordemos a San Esteban rogando por sus verdugos, como Jesús: Cf Hech 7,60; Lc 23,28.34; CIC 2635
ORACION DE ACCIÓN DE GRACIAS
Todo lo que somos y tenemos viene de Dios. San Pablo dice “¿Tienes algo que no hayas recibido?” (1 Cor 4,7). Dar gracias a Dios, el dador de todo bien, nos hace felices.
La mayor oración de acción de gracias es la “Eucaristía” (en griego “acción de gracias”). El compendio del catecismo de la Iglesia Católica CCIC 555 dice: “La Iglesia da gracias a Dios incesantemente, sobre todo cuando celebra la Eucaristía, en la cual Cristo hace partícipe a la
Iglesia de su acción de gracias al Padre.
IV.- DIFERENCIA ENTRE SANTIGUAR, SIGNAR Y PERSIGNAR
La insignia del cristiano es la cruz ya que Jesucristo crucificado en ella nos redimió y pagó por nuestros pecados. Llevar la cruz y llevar una cruz en el pecho con dignidad debe ser lo más natural del cristiano. (Col 1, 19-20).
San Pablo les escribe a los Corintios (1Cor 1,18) Bien es cierto que el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es poder de Dios.
Hacer la señal de la cruz es un buen acto que debemos hacer con devoción y decoro y no de cualquier manera. De la manera como hagamos nuestra señal de la fe decimos qué tan grande es nuestra fe y qué tanto hemos entendido del misterio de la cruz.
Muchas veces parece que algunas personas hacen una mueca en lugar de evocar el signo sagrado de nuestra salvación; es como si se avergonzaran de que los vieran y trataran de disimular.
1.- SANTIGUARSE Con la palma abierta dibujamos una cruz grande sobre nuestro cuerpo. Iniciamos tocándonos la frente y decimos en el nombre del Padre, luego el estómago, decimos: y del Hijo, después el hombro izquierdo, decimos: Y del Espíritu y luego el derecho y decimos: Santo, por último, hacemos una cruz con los dedos y se besa la cruz (opcional) y decimos Amén.
SIGNIFICADO: En el nombre del Padre (tocamos en la frente) pedimos la protección de Dios Padre; Y del Hijo (tocamos en el estómago) pedimos la compañía y la amistad de Dios; Y del Espíritu Santo (tocamos hombro izquierdo y el hombro derecho) pedimos la fuerza del Espíritu Santo; Amen (se besa la cruz, opcional) que significa “así es”
2. SIGNARSE Nos signamos en misa cuando se hace la proclamación del Evangelio. El Padre dice: lectura del santo Evangelio según San… (puede ser Mateo, Marcos, Lucas o Juan)
Se forma una cruz con los dedos y dibujamos tres cruces sobre nosotros (la primera cruz se hace sobre la frente, la segunda sobre la boca y la última cruz sobre el pecho), al mismo tiempo respondemos: Gloria a ti Señor.
3. PERSIGNARSE Es cuando combinamos las dos anteriores, el santiguar y el signar; Primero nos signamos (tres cruces pequeñas) y después nos santiguamos (una cruz grande en todo el cuerpo). Decimos: Por la señal de la Santa Cruz (cruz pequeña en la frente), de nuestros enemigos (cruz pequeña en la boca), líbranos, Señor Dios nuestro (cruz pequeña en el pecho). En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (cruz grande en el cuerpo). Amén Besar la cruz opcional.
SIGNIFICADO: Cruz en la frente: Pedimos a Dios que nos libre de los malos pensamientos y negativos. Cruz en la boca: Pedimos a Dios que nos libre de decir malas palabras, groserías, difamaciones, mentiras, malas conversaciones y todo lo malo que salga de nuestros labios.
Cruz en el pecho: Pedimos a Dios que nos libre de malas acciones, malos pasos o conductas contrarias a la voluntad de Dios, la pereza, rencor, odio contra alguien.