La Confirmación

TEMA: SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
 
Nos une más íntimamente a la Iglesia y enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo, y con ello nos obliga a difundir y defender la fe a través de la palabra y las obras, como verdaderos testigos de Cristo. CIC 1285
 
El nombre de este Sacramento proviene del latín "confirmatio" y significa: fortalecimiento, ratificación o comprobación de lo que se piensa y de lo que se cree como verdadero.
 
En la Confirmación somos confortados, confirmados en nuestra existencia para dejarnos guiar por el Espíritu de Dios. En la Confirmación damos un "si' cons­ciente y libre a la oferta de salvación que Dios ofrece en Cristo. Pero, además. este si, ha de ser personal y publico ante la comunidad eclesial, para corroborar el que dieron nuestros padres y padrinos cuando nos bautizaron.
 
I.- FUNDAMENTO BIBLICO
 
Antiguo Testamento: La palabra "Confirmación" no aparece tal cual, en la Biblia, pero si podemos encontrar referen­cias en ella. En el Antiguo Tes­tamento, en la época mesiánica descrita por los Profetas encon­tramos la acción del Espíritu Santo
 
Is 11,2 Sobre él reposará el espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de prudencia, valentia
Ez 36,26-27 Pondré dentro de ustedes un Espíritu nuevo…
Jl 3,1-2 Yo derramaré mi Espíritu sobre cualquier mortal. Tus hijos y tus hijas profetizarán…
 
Nuevo Testamento: El Nuevo Testamento nos muestra la acción especi­fica de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad
El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en su Bautismo Lc 3,21-22
El anuncio de la venida del Paráclito para completar su obra Jn 15,26; Jn 16,7; Hech 1, 8
Jesús prometió el envió del Espíritu Santo, que realizo primero el día de Pascua (Jn 20, 21-22)
En la venida del Espíritu santo en Pentecostés Hech 2, 1-4
Llenos del Espíritu Santo los Apóstoles proclaman "las maravillas de Dios"(Hech 2, 11
 
II.- IMPONIENDO MANOS COMUNICAN EL DON DEL ESPÍRITU SANTO
 
Entonces les imponían las manos y recibían al Espíritu Santo" (Hch 8, 15-17
Tenemos el caso, del diácono Felipe que estaba bautizando en Samaría, y él no pudo confirmar, sino que para ello fueron enviados los Apóstoles Pedro y Juan (Cf. Hch 8, 12-17).
 
El Bautismo, «el pórtico de la vida en el espíritu» nos hace renacer «del agua y del Espíritu» (Cf. Jn 3, 5); gracias a él participamos sacramentalmente de la muerte y la resurrección de Cristo (Cf. Rm 6, 1-11). La Confirmación, a su vez, nos hace partícipes plenamente de la efusión del Espíritu Santo que lleva a cabo el Señor Resucitado. Recibimos una gracia especial del Espíritu Santo que nos vincula más estrechamente a Cristo y a la Iglesia y nos robustece para difundir y defender la fe con obras y palabras como verdaderos testigos de Cristo (Cf. LG, 11).

III.- EL SIGNO SACRAMENTAL

La materia de la confirmación: El signo de la Confirmación es la “unción” con el crisma en la frente que se hace con la imposición de la mano del obispo Crisma = aceite consagrado por el Obispo en la misa crismal: aceite de oliva mezclado con una pequeña cantidad de bálsamo.
 
La forma de este sacramento: Consiste en las palabras que acompañan a la unción y a la imposición individual de las manos imposición que va unida con la unción en la frente “Recibe por esta señal de la cruz el don del Espíritu Santo”
 
IV.- EL SUJETO

¿Quién puede recibir el sacramento de la Confirmación?
Todo bautizado, aún no confirmado, puede y debe recibir el sacramento de la confirmación (CEC 1306)
Para que sea válido este sacramento debe haber intención y estar en estado de gracia
 
En torno a la edad de la discreción (de la vergüenza) pero la conferencia episcopal puede determinar una edad mayor.
 
Nota: También se puede administrar en peligro de muerte u otra razón justa: se puede anticipar su administración.
V.- EL MINISTRO
 
Quien administra este sacramento
El ministro ordinario de la confirmación es el Obispo; Pero en algunos casos puede administrar la confirmación el presbítero (sacerdote) dotado de facultad por el derecho común o por concesión peculiar de la autoridad competente" (CIC 882)
 
V.- EFECTOS DE LA CONFIRMACION:

 
1.- Aumento de la gracia santifi­cante y, especialmente. de los dones del Espíritu Santo. 'Nos in­troduce más profundamente en la filiación divina' (CEC 1303).
 
2.- Gracia sacramental: derecho a las ayudas necesarias para ejercitar la fortaleza en lo que se refiere a profesar públicamente la fe. También para la lucha es­piritual. Consagración para servir a Cristo, ser su testigo.
 
VI.- EL CARÁCTER DE LA CONFIRMACIÓN

Es un sello del Espíritu Santo que "marca la perte­nencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre" (CEC 1296). La confirmación imprime en el alma una marca espiritual indeleble y, por tanto, este sacramento no puede repetirse (de fe; Dz 852), se recibe una sola vez.